La catástrofe vivida por nuestro país el pasado 27 de febrero, postergó el inicio del año escolar y de a poco los colegios retoman sus actividades. Sólo lo han podido hacer aquellos que presentan condiciones de seguridad en infraestructura para el regreso a clases.
Para la Dra. Ida Concha, Coordinadora de Urgencia Pediátrica de la Red Salud UC, el volver a la normalidad implica la colaboración de todos, profesores, la comunidad educativa del colegio y los apoderados, que como padres deben dar la tranquilidad suficiente a sus hijos para retomar la rutina habitual sin miedo. La especialista hace una serie de recomendaciones:
1.- Los padres deben reforzar al máximo a sus hijos, contándoles que son muy queridos, que a pesar de que no estarán juntos los aman, que ellos deben confiar en el colegio, saber que es seguro y que cuidarán de ellos mientras estén ahí.
2.- Los padres deben reforzar la idea que es importante volver a clases para aprender, ver a los amigos y volver a la vida habitual. Pero además deben estar en contacto por si requieren de ellos. En el colegio deberán tener todos sus teléfonos y cómo ubicarlos por si hay alguna emergencia. Los niños que usan celular, podrán tener una hora de contacto con los padres para no sentirse tan solo o angustiado. Podría ser en el recreo o en el almuerzo.
3.- El colegio debe tener un plan de emergencia, con las metodologías actuales disponibles (ver plan DEYSE) que debe ser conversado, analizado por todos los estamentos, profesores, alumnos y padres y debe ser practicado, ello ayudará a estar preparado para nuevas emergencias evitando improvisaciones y desgracias futuras. Esto es muy reforzador para todos: padres, profesores y alumnos. Se pueden contactar con alguna entidad para que ayude a colaborar en el diseño del programa.
4.- El profesor es un líder y da tranquilidad y aplomo a sus alumnos. Es fundamental que el conozca qué hacer y cuándo frente a las emergencias, tendrá que dialogar con los alumnos, acompañarlos, conversar de las distintas experiencias vividas, reforzar lo positivo, ver las situaciones de riesgo, si se actuó bien o no, demostrar cómo la solidaridad y ayuda entre todos puede más y solucionar problemas que parecen gigantes.
5.- El profesor debe, por sobretodo, escuchar a sus alumnos, consolar y tratar de liberar las emociones de los estudiantes. Debe ayudar a los más emocionalmente complicados y orientar a aquellos que puedan requerir de apoyo profesional. Es importante hablar el tema con los especialistas con que cuentan en el colegio.
6.- Se debe explicar que habrá nuevas réplicas, que es normal después de un terremoto y que pasará por varios meses, que cada vez serán menores, esto tranquilizará a los niños. Cuando suceda, deberán seguir las instrucciones del profesor, no deben correr ni arrancarse ni bajar las escaleras porque esto los puede dañar o provocar algún accidente.
7.- En caso que ante una réplica se puedan mantener de pie, mientras no se caigan objetos, ni se quiebran vidrios, deben mantenerse en un círculo en el centro, tomados de las manos. Si es más intenso, agacharse protegerse la cabeza y cara con las manos, manteniéndose en posición fetal alejados de ventanas y puertas.
8.- En la medida que las réplicas se distancien y se haya trabajado con los niños, hayan hablado de todo lo que les pasó, sintieron y pensaron, todo va a ir volviendo la normalidad.
9.- Hay que explicarle a los alumnos que a veces los miedos, la ansiedad tanto en adultos como en niños se canalizan en forma de dolores, molestias corporales, dolor de cabeza, abdominal, diarreas, ganas de ir al baño, etcétera, y que por tanto, es normal que tengamos estas molestias después de un terremoto.
10.- Los profesores tendrán que acoger, calmar y si es necesario enviar a enfermería a los alumnos para darles analgésicos que quiten el dolor porque éste es de verdad. Si es muy intenso y no se calma puede requerir de una atención de urgencia.