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  • Volver a clases sin miedo, una tarea de todos
  • 09 de Marzo 2010

    La catástrofe vivida por nuestro país el pasado 27 de febrero, postergó el inicio del año escolar y de a poco los colegios retoman sus actividades. Sólo lo han podido hacer aquellos que presentan condiciones de seguridad en infraestructura para el regreso a clases.

     

    Para la Dra. Ida Concha, Coordinadora de Urgencia Pediátrica de la Red Salud UC, el volver a la normalidad implica la colaboración de todos, profesores, la comunidad educativa del colegio y los apoderados, que como padres deben dar la tranquilidad suficiente a sus hijos para retomar la rutina habitual sin miedo. La especialista hace una serie de recomendaciones:

     

    1.- Los padres deben reforzar al máximo a sus hijos, contándoles que son muy queridos, que a pesar de que no estarán juntos los aman, que ellos deben confiar en el colegio, saber que es seguro y que cuidarán de ellos mientras estén ahí.

     

    2.- Los padres deben reforzar la idea que es importante volver a clases para aprender, ver a los amigos y volver a la vida habitual. Pero además deben estar en contacto por si requieren de ellos. En el colegio deberán tener todos sus teléfonos y cómo ubicarlos por si hay alguna emergencia. Los niños que usan celular, podrán tener una hora de contacto con los padres para no sentirse tan solo o angustiado. Podría ser en el recreo o en el almuerzo.

     

    3.- El colegio debe tener un plan de emergencia, con las metodologías actuales disponibles (ver plan DEYSE) que debe ser conversado, analizado por todos los estamentos, profesores, alumnos y padres y debe ser practicado, ello ayudará a estar preparado para nuevas emergencias evitando improvisaciones y desgracias futuras. Esto es muy reforzador para todos: padres, profesores y alumnos. Se pueden contactar con alguna entidad para que ayude a colaborar en el diseño del programa.

     

    4.- El profesor es un líder y da tranquilidad y aplomo a sus alumnos. Es fundamental que el conozca qué hacer y cuándo frente a las emergencias, tendrá que dialogar con los alumnos, acompañarlos, conversar de las distintas experiencias vividas, reforzar lo positivo, ver las situaciones de riesgo, si se actuó bien o no, demostrar cómo la solidaridad y ayuda entre todos puede más y solucionar problemas que parecen gigantes.

     

    5.- El profesor debe, por sobretodo, escuchar a sus alumnos, consolar y tratar de liberar las emociones de los estudiantes. Debe ayudar a los más emocionalmente complicados y orientar a aquellos que puedan requerir de apoyo profesional. Es importante hablar el tema con los especialistas con que cuentan en el colegio.

     

    6.- Se debe explicar que habrá nuevas réplicas, que es normal después de un terremoto y que pasará por varios meses, que cada vez serán menores, esto tranquilizará a los niños. Cuando suceda, deberán seguir las instrucciones del profesor, no deben correr ni arrancarse ni bajar las escaleras porque esto los puede dañar o provocar algún accidente.

    7.- En caso que ante una réplica se puedan mantener de pie, mientras no se caigan objetos, ni se quiebran vidrios, deben mantenerse en un círculo en el centro, tomados de las manos. Si es más intenso, agacharse protegerse la cabeza y cara con las manos, manteniéndose en posición fetal alejados de ventanas y puertas.

     

    8.- En la medida que las réplicas se distancien y se haya trabajado con los niños, hayan hablado de todo lo que les pasó, sintieron y pensaron, todo va a ir volviendo la normalidad.

     

    9.- Hay que explicarle a los alumnos que a veces los miedos, la ansiedad tanto en adultos como en niños se canalizan en forma de dolores, molestias corporales, dolor de cabeza, abdominal, diarreas, ganas de ir al baño, etcétera, y que por tanto, es normal que tengamos estas molestias después de un terremoto.

     

    10.- Los profesores tendrán que acoger, calmar y si es necesario enviar a enfermería a los alumnos para darles analgésicos que quiten el dolor porque éste es de verdad. Si es muy intenso y no se calma puede requerir de una atención de urgencia.

     



  • EL OTRO TERREMOTO
  • 03 de Marzo 2010

    Más información en www.psiquiatriauc.cl

    (Fotografía: REUTERS/Mariana Bayo)

    Aunque la mayor parte de las personas se recuperará rápida y espontáneamente del impacto psicológico causado por el gran terremoto del 27 de febrero, es posible que hasta el 20% de quienes lo vivieron puedan manifestar secuelas sicológicas en el mediano y largo plazo.
    Los doctores Matías González, Bernardo Pacheco y Rodrigo Figueroa, todos psiquiatras del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental de Red Salud UC, advirtieron sobre las señales de alarma al tiempo que emitieron recomendaciones para que las personas puedan reconocer los síntomas y actuar en consecuencia.
    Los especialistas explicaron que un evento como el vivido por los chilenos tiene un impacto directo en la salud mental de la gente, en grados que varían según la exposición y cercanía con el terremoto. Así, las secuelas decrecen en la medida que la población se distancia del epicentro del terremoto. Hay modelos matemáticos asociados para calcular este proceso que han demostrado que a mayor distancia del epicentro menor es la prevalencia del estrés postraumático.
    A quienes presencian el terremoto y sus consecuencias a través de los medios de comunicación se les denomina "testigos vicarios" y ellos también pueden desarrollar estrés postraumático. especialmente vulnerables a ello son los niños.
    Los doctores González, Pacheco y Figueroa explicaron que las víctimas del estrés postraumático pueden clasificarse en seis grupos:

    1. Los que vivieron directamente la catástrofe.
    2. Los familiares.
    3. Los rescatistas.
    4. La comunidad de zoñas aledañas al desastre.
    5. Los que no se encontraban en el lugar del desastre por casualidad, debiendo haber estado allí.
    6. Los que se enteraron de la catástrofe por los medios.

    Todas estas personas pueden presentar distintos trastornos. Entre ellos, síntomas de malestar sicológico como insomnio, irritabilidad, facilidad de llanto, contracturas musculares o crisis de pánico aisladas. También depresión, ansiedad o somatización así como un aumento del consumo de alcohol y drogas.
    La prevalencia de estos síntomas es mayor en mujeres que en hombres en proporción de 3 a 1 así como en personas de nivel socioeconómico y educación más bajo. También los sufren con mayor frecuencia personas con trastornos psiquiátricos previos o pertenecientes a minorías raciales.
    En el caso de los niños hay que tener especial cuidado, advirtió el psiquiatra infanto-juvenil Bernardo Pacheco.
    "Los niños son especialmente vulnerables porque reciben el impacto directo del episodio y luego el de la repetición de él a través de la televisión y de las conversaciones de los adultos", explica. Por eso, entrega algunas recomendaciones:

    • Aunque el desastre puede ser un tema de conversación hay que asegurarse de que el lenguaje utilizado no asuste a los niños.
    • Los papás deben hacer todo lo posible para mantener las rutinas habituales de alimentación, sueño y actividades de los niños.
    • Los adultos deben transmitir seguridad y asegurarse de que los más pequeños puedan jugar así como de responder con claridad y en un lenguaje adecuado a la edad de cada niño las pregtuntas que se les formulen.
    • Es importante, asegura el experto, controlar la exposición excesiva de los niños a los medios de comunicación ya que ellos pueden entender que el terremoto ocurre una y otra vez.
    • Consultar si el niño experimenta síntomas como llanto persistente, pesadillas, vuelve a orinarse en la cama, entre otros.

    Cuatro preguntas para reconocer si un adulto tiene problemas sicológicos. (Si responde afirmativamente a dos de ellas, conviene consultar a un especialista en salud mental):

    1. ¿ Ha tenido pesadillas acerca del terremoto o pensamientos acerca de él cuando no desea pensar en ello?
    2. ¿Ha intentado evitar situaciones, personas o lugares que le hacen recordar el sismo?
    3. ¿Se ha mostrado permanentemente en alerta, a la defensiva y con sobresaltos frente a cualquier cosa, como por ejemplo un fuerte ruido?
    4. ¿Se ha sentido emocionalmente apagado o desapegado de los demás, de sus actividades o de lo que lo rodea?
    5. Otras señales de alarma que vale la pena tener en cuenta son el riesgo de agresión a terceros y a sí mismo, síntomas invalidantes como insomnio permanente, irritabilidad extrema o crisis de pánico así como ideas delirantes o alucinatorias.


  • Red Salud UC
  • 01 de Marzo 2010

    Tras el terremoto ocurrido el pasado 27 de febrero Red Salud UC informa que la infraestructura tanto del Hospital Clínico UC, Clínica UC, Clínica UC San Carlos de Apoquindo y de los centros médicos dependientes, sólo presentó daños menores.

     

    En relación a la atención de los Centros Médicos ambulatorios, informamos:

     

    Centro Médico Nta. Sra. de La Paz: Atiende en forma habitual incluida la UTM.

     

    Centro Médico San Joaquín: Atiende en forma normal incluida UTM.

     

    Centro Especialidades Médicas: Atiende en forma normal incluida UTM. 

     

    Centro Médico San Jorge y Alcántara:  Atienden en forma normal.

     

    Centro Médico Lira 85:  Atienden todas sus unidades en forma normal, incluso el sexto piso.

     

    Centro Médico Irarrázaval: Atiende en forma normal incluida UTM.

     

    Centro de Cáncer:  Atiende en forma normal..

     

    Centros Ancoras Madre Teresa y Juan Pablo II:  Funcionan normalmente y San Alberto Hurtado con daños en servicios básicos, que serán resueltos durante el día.

     

    Clínica UC  San Carlos:  Se encuentra atendiendo en forma normal.

     

    En relación a las UTM se informa que se encuentran operativas, excepto las UTM La Dehesa, La Reina, Maipú y Talca.